La cara Oculta

Los más terroríficos muñecos de cine

Han protagonizado muchas de nuestras más terribles pesadillas, muñecos que por nada del mundo tendríamos en nuestra habitación y evidentemente con los que jamás jugaríamos ¡como para enfadarles! Nada de simpáticos ni de tiernos, hay muñecos que han hecho historia en el cine de terror.

Sin duda, el más conocido es Chucky, ese muñeco diabólico que consigue estremecernos con solo ver su imagen en pantalla. Con sus ojos saltones, su peto lleno de sangre y casi siempre con algún arma en la mano es, sin duda, el rey de los muñecos, terroríficos, claro. Y, por supuesto, no hay que olvidarse de su compañera, la nada dulce Tiffany. Ambos consiguieron aterrorizar a toda una generación que es incapaz de mirar un muñeco pelirrojo sin echarse a temblar.

Muchos de los que han visto Poltergeist quedaron casi traumatizados por uno de sus personajes secundarios. El payaso que parece en la película no tiene nada de divertido, contemplar como ataca sin piedad al pequeño protagonista de la cinta sigue dejando sin respiración. Por supuesto, hay quien odia las figuras de payasos desde que la contempló.

Hablamos ahora de uno de esos muñecos de ventrílocuos que no hacen precisamente gracia. Inconfundible con sus terroríficos ojos rojos y sus mejillas adornadas con espirales del mismo color, hacía de mensajero de un asesino en la película Saw. El mensaje, evidentemente, no era nada agradable.

Y para seguir con la familia, su hermano Billy, protagonista de Dead Silence no era mucho mejor. Si en vez de muñecos hubieran sido humanos, habríamos dicho eso de que la maldad la llevaban en la sangre.

Acabamos con una muñeca de dulce nombre y terribles actos. Hablamos de Anabelle, protagonista de El conjuro. Una muñeca poseída por un malvado espíritu. ¿Lo más curiosos? Que la película se basó en hechos investigados hace años por dos reconocidos parapsicólogos y que la muñeca existe de verdad… convenientemente encerrada en una urna, eso sí.