La cara Oculta

Infravalorando a Los odiosos ocho

Pasó con Pulp fiction y pasará con Los odiosos ocho. En general, suele suceder con la mayoría de las películas de Quentin Tarantino. Su arte no es valorado nada más verlo, sino que como el buen vino mejora con los años. O al menos es así para los profanos que no son capaces de valorar toda la calidad del cine del director estadounidense. Tarantino es un incomprendido que sin ser valorado por muchos espectadores, cuenta con unas expectativas elevadísimas que complican sobremanera que sus películas puedan impresionar al público en su primer visionado.

Con su última producción todo esto se ha vuelto a repetir. En los Óscar Los odiosos ocho sólo se llevó una estatuilla por su banda sonora, por lo que la crítica volvió a pasar por alto todo el talento típico de Tarantino. Y es que hacer una película de casi tres horas que se desarrolla por completo en un único escenario -una taberna- y que en ningún momento pierde el ritmo y la intriga, es algo que está al alcance de solo unos pocos privilegiados, y Quentin es uno de ellos. El director de Death proof es como un gran jugador de fútbol, que te mete un golazo y no te das cuenta hasta que ves la repetición varias veces. Con esta cinta pasará algo parecido ya que se trata de una obra de arte por producción, por banda sonora, por reparto y por trama. Nada falla en esta película y por tanto ya llegarán los méritos, y serán más perpetuos que un simple Óscar.

Y es que, sin ir más lejos, las grandes películas de la historia no suelen triunfar con este tipo de galardones ya que son cintas que suelen arriesgar, pretenden ir un poco más allá y salvo quizá con Birdman hace dos años, la crítica de la academia no suele valorar demasiado las películas experimentales, premiando más bien una buena producción sin grandes alardes ni riesgos.